El aceite vegetal de espino amarillo se obtiene mediante un proceso de extracción con CO2 supercrítico a partir de dióxido de carbono natural. Este método innovador permite extraer el aceite sin el uso de disolventes químicos ni calor excesivo, lo que favorece la conservación del ácido palmitoleico (O7), así como de los antioxidantes naturales presentes en el fruto. A diferencia de los métodos tradicionales, esta técnica avanzada garantiza la preservación del valioso ácido graso O7, que podría degradarse o perderse durante otros tipos de extracción. Gracias a esta tecnología, se obtiene un aceite de alta calidad, con un contenido medio en ácido palmitoleico del 33%.