La evidencia científica respalda el uso tópico y oral del aceite de bayas de espino amarillo para mejorar la hidratación, la función barrera y la regeneración cutánea.
El espino amarillo (Hippophae rhamnoides L.) es un arbusto conocido desde hace siglos por sus propiedades terapéuticas. Sus pequeñas bayas de color naranja intenso son una fuente extraordinaria de compuestos bioactivos, entre los que destacan carotenoides, flavonoides y una composición única de ácidos grasos. Utilizado durante siglos en diversas tradiciones médicas de Asia y Europa. En la medicina tibetana y mongola, las bayas se empleaban para tratar trastornos digestivos, mejorar la vitalidad y favorecer la recuperación del organismo tras enfermedades. El aceite obtenido de las bayas también se aplicaba sobre la piel para acelerar la cicatrización de heridas y quemaduras, tanto de forma tópica como oral. Estas aplicaciones tradicionales han despertado un creciente interés científico, especialmente en el campo de la dermatología y la salud de las mucosas.
En la actualidad, la investigación científica ha confirmado muchas de las aplicaciones tradicionales de esta planta, especialmente en el cuidado de la piel y en el apoyo a trastornos dermatológicos como la dermatitis atópica.
Uno de los componentes más destacados del aceite extraído de la pulpa de las bayas es el ácido palmitoleico (C16:1 n-7), conocido como omega-7, un ácido graso monoinsaturado poco frecuente en el reino vegetal. Este lípido desempeña un papel importante en la integridad de las membranas celulares y en la salud de la piel y las mucosas. El aceite de pulpa de espino amarillo puede contener concentraciones muy elevadas de este ácido graso, lo que explica gran parte de sus beneficios dermatológicos.
Para preservar estos compuestos sensibles, el aceite puede obtenerse mediante extracción con CO₂ supercrítico (scCO₂), una tecnología avanzada que trabaja a baja temperatura, sin oxígeno y sin disolventes orgánicos. Este método permite conservar mejor los lípidos bioactivos y antioxidantes presentes en la baya. En aceites obtenidos por esta técnica se han reportado contenidos de omega-7 cercanos al 37-38 %, dentro del rango natural de las bayas (aproximadamente 25–41 %).
La investigación moderna ha demostrado que el aceite de espino amarillo posee múltiples efectos beneficiosos sobre la piel gracias a su combinación de ácidos grasos esenciales, antioxidantes y fitonutrientes.
Diversos estudios clínicos han mostrado que el consumo oral de aceite de espino amarillo puede contribuir a mejorar parámetros relacionados con la salud cutánea, como:
- Aumento de la hidratación de la piel, evaluado mediante mediciones instrumentales.
- Mejora significativa de la elasticidad cutánea.
- Apoyo global a la salud de la piel y las mucosas, gracias a su acción nutritiva y antiinflamatoria.
Por otro lado, estudios sobre formulaciones tópicas que contienen entre 3 % y 5 % de aceite de espino amarillo obtenido por CO₂ supercrítico han mostrado resultados prometedores:
- Incremento de la hidratación cutánea.
- Mejora de la elasticidad y textura de la piel.
- Aumento del grosor cutáneo, indicador relacionado con el soporte dérmico y la hidratación profunda.
- Protección antioxidante frente a la radiación UV, reduciendo la formación de radicales libres y la fotooxidación lipídica.
Además, se ha observado una aceleración de la recuperación de la función barrera de la piel, un aspecto clave en muchos trastornos dermatológicos.
Aplicaciones en dermatitis atópica
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por sequedad intensa, alteración de la barrera cutánea y mayor sensibilidad a irritantes y alérgenos. El aceite de espino amarillo puede actuar como un coadyuvante natural en el manejo de esta condición.
Su eficacia potencial se explica por varios mecanismos:
- Restauración de la función barrera. El alto contenido en omega-7 y otros ácidos grasos favorece la regeneración de los lípidos epidérmicos, esenciales para mantener la piel hidratada y protegida.
- Acción antiinflamatoria. Los flavonoides y carotenoides presentes en las bayas ayudan a modular procesos inflamatorios asociados a la dermatitis atópica.
- Protección antioxidante. La piel atópica suele presentar mayor estrés oxidativo. Los antioxidantes naturales del espino amarillo contribuyen a neutralizar radicales libres.
- Estimulación de la regeneración cutánea. El aceite favorece la reparación tisular y puede ayudar a mejorar lesiones o irritaciones.
Por estas razones, su uso puede considerarse tanto por vía oral —como apoyo nutricional para la piel y las mucosas— como por vía tópica, formando parte de cremas o aceites dermatológicos.
La evidencia científica actual sugiere que su uso tanto oral como tópico puede ofrecer beneficios relevantes, especialmente como complemento en el manejo de la dermatitis atópica y otros trastornos relacionados con la sequedad y la inflamación cutánea.
La combinación de tradición medicinal milenaria y respaldo científico moderno posiciona al aceite de bayas de espino amarillo como un aliado prometedor en la dermatología nutricional y cosmética. Gracias a su excepcional riqueza en ácido palmitoleico omega-7, junto con carotenoides, flavonoides y otros antioxidantes, le confiere propiedades únicas para apoyar la hidratación, la regeneración cutánea y la función barrera.
Que puede recomendarse también, además de en la dermatitis atópica, en caso de sequedad cutánea y mucosa (piel, labios, mucosa vaginal u ocular), envejecimiento cutáneo asociado a pérdida de elasticidad y elevada oxidación como en el caso de la piel en personas fumadoras, piel sensible o reactiva y recuperación cutánea tras agresiones externas como frío o radiación
Este tipo de activos se encuentran en ingredientes como el aceite vegetal de espino amarillo de Esential’Arôms, rico en omega-7 y obtenido mediante tecnología avanzada de extracción.
Maribel Saíz Cayuela
Licenciada en Ciencias Biológicas, PGD. Dietética y Nutrición.