Consejos para afrontar el cambio estacional
Mié, 17/01/2018 - 12:10
Nutrición y estilo de vida, la base para unas defensas fuertes.
Una de las características de la piel del bebé es que posee un estrato córneo muy fino, lo que hace que tenga una mayor susceptibilidad a las agresiones externas; si a ello, sumamos que se trata de una piel inmadura inmunológicamente, llegamos a la conclusión de que es una piel frágil y sensible que tenemos que cuidar de forma especial con cosmética, que nos ayude a fortalecer su función barrera y con ello conseguir la protección suficiente frente a las agresiones externas.
Durante la estación veraniega, la piel del bebé se ve afectada por el calor, el sol y la humedad, afectando a su delicado equilibrio. Tener en cuenta una serie de aspectos, nos ayudará a mantenerla protegida y saludable.
¿Sabías que la piel es el órgano más susceptible a los cambios estacionales?
El verano es la época del año que más horas exponemos la piel a agentes externos como son la contaminación y las radiaciones ultravioletas, volviéndose más vulnerable a la oxidación y al envejecimiento.
Ciertos alimentos tienen acción protectora frente al daño de la piel durante la exposición solar.
El betacaroteno, el licopeno, la luteína y la zeaxantina, son nutrientes con actividad foto-protectora de la piel y sus efectos están demostrados en numerosos estudios
La piel de los recién nacidos es tierna e inmadura. Contiene una mayor proporción de agua, pero su capa córnea es más fina y sensible, es decir, que su estrato córneo está menos cornificado y es más susceptible a la irritación. Se trata de una inmadurez inmunológica temporal que la hace más sensible, sobre todo en sus primeros días, y más expuesta a los agentes externos.
El proceso de aprendizaje de los correctos hábitos alimentarios en los primeros años de vida es de gran importancia para asegurar un buen estado nutricional, un crecimiento óptimo y poder adquirir hábitos saludables para la vida adulta.
La alimentación de las madres, juega un papel fundamental para preservar la salud materno-infantil.
Llevar una correcta alimentación y tener unos buenos hábitos de vida ayuda a reducir las molestias más frecuentes de la gestación y el riesgo de sufrir enfermedades como anemia ferropénica, megablástica, obesidad, diabetes, depresión, estreñimiento, ardo, etc.